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Grito Joven

[4/10/2008]

Una vez más los jóvenes estamos en la calle. Como siempre que lo reclamó nuestra historia; para conquistar nuestros derechos, para decir nuestros sueños, para gritar nuestras rebeldías, para parir nuestro futuro. De frente ante los que deben representarnos, pero sobre todo, abrazados a nuestros compañeros, a los de hoy, y también a los que nos precedieron en la maravillosa lucha por liberar nuestra patria.

Por eso para poder comprender esta propuesta colectiva es necesario releernos como hijos de un proceso. Entendiendo a nuestra historia, no como un mero archivo de sucesos desvinculados de nuestra realidad en el presente, sino como las formas de lucha que construyen los pueblos contra la opresión mezquina de las minorías cipayas y traidoras, que a lo largo del tiempo han transmutado en diversos envases para un mismo contenido: Conservadurismo, liberalismo, desarrollismo, neocolonialismo, neoliberalismo.

Desde el lado del pueblo, nos dimos, diversas formas de organización que plantearon la disputa abierta por la construcción de una patria distinta y con justicia social. Los ejemplos son muchos, y la juventud siempre fue la gran protagonista en las luchas y movimientos populares de nuestro país:

La Revolución del Parque, el Grito de Alcorta, la Patagonia Rebelde, la Reforma Universitaria, las luchas de Alfredo Palacios, los jóvenes Estudiantes y los Trabajadores, el 17 de Octubre de 1945, la Resistencia Peronista, la CGT de los Argentinos, y el Cordobazo, son algunos de ejemplos de los últimos 120 años.

Hasta mediados de los ’70 la juventud argentina participó activamente en los debates políticos de nuestro país.

Uno de los objetivos que buscó la última dictadura militar fue el de eliminar toda esa generación de jóvenes que organizaban la lucha.
De los 30.000 desaparecidos, el 60 % eran menores de 30 años. Los números no han cambiado mucho. Hoy de cada 10 presos 6 son jóvenes, de cada 10 desocupados 6 son jóvenes. Así, fueron forjando durante muchos años, el miedo a la participación política y social y la cultura individualista y superficial que en los ’90 se instaló con fuerza a “cavallo” de la ola neoliberal menemista.

Pero no sólo crecimos durante el despojo y el neoliberalismo, también nos criamos al calor de las múltiples batallas de la resistencia. Esa que fue jalonada por la trinchera de Cutral-Có, por el heroísmo del matanzazo, por la marcha grande por el trabajo, por la dignidad de la Carpa Blanca, por los miércoles de nuestros jubilados, por los escraches a los genocidas, por las luchas contra el gatillo fácil y la impunidad, y por ese quiebre histórico de diciembre del 2001 donde ocupamos plenamente las calles para decir BASTA.

Una vez más nos hacemos cargo de nuestra historia y nuestra identidad: Somos Hijos de los compañeros desaparecidos, eliminados por soñar y construir una sociedad en que las mayorías estén incluidas. Los que luchan por conseguir cárcel, común y efectiva para los milicos y sus cómplices, los que luchan por la restitución de la identidad de nuestros hermanos apropiados.

Somos los estudiantes que resistimos el proyecto educativo privatista, mercantilista y transnacionalizante, cuyo objetivo central era destruir por completo la educación pública, masiva y gratuita, para ponerla al servicio de las grandes empresas y no del pueblo, generar un sistema educativo elitista y eliminar la visión estratégica de la educación como derecho social.

Somos los hijos de los pequeños y medianos productores, que luchamos junto a nuestros padres por una reforma agraria integral que nos permita desarrollarnos en el medio rural. Peleamos por un modelo agropecuario sustentado en la agricultura familiar, y no en las mega empresas que se quedan con nuestras tierras, dejando hambre y desolación en nuestros suelos.

Somos los hijos de la ruralidad que no nos resignamos a dejar nuestros pueblos en el interior profundo del país, y podamos ser agricultores agropecuarios como nuestros padres y abuelos, garantizando LA SOBERANIA ALIMENTARIA DEL PAIS, y peleamos día a día por un modelo agropecuario sostenible social, económica y ecológico.

Somos la juventud trabajadora que resistió la terrible destrucción de la industria y del estado público, que luchó y lucha contra la precarización y flexibilización laboral, contra los contratos basura y contra la infame desocupación que destruyó el tejido social y sepultó a millones de argentinos en la pobreza e indigencia. Somos los trabajadores que, cuando nos querían robar hasta nuestra condición de laburantes, dimos el grito de Burzaco y comenzamos a construir una central que contenga y organice no sólo los empleados formales. Somos los que peleamos día a día para que miles de jóvenes trabajadores tengan el derecho a decidir como organizarse gremialmente en el marco de la Libertad y Democracia Sindical.

Somos los que construimos el FRENAPO (Frente Nacional Contra la Pobreza) como una de las expresiones más avanzadas de la unidad del campo popular en la etapa de la resistencia contra el modelo.

Porque somos hijos de esta historia y tenemos memoria, porque venimos a quebrar esa lógica que las clases dominantes quisieron imponer para negar nuestros mártires y nuestras luchas, porque continuamos lo que otros han comenzado, nos sentimos llenos de orgullo al decir que somos los 30.000, que somos nietos de las abuelas e hijos de las madres de plaza de mayo, que somos Victor Choque, que somos Teresa Rodríguez, que somos Anibal Verón, que somos el Pocho Lepratti, que somos Maxi y Dario, que somos Carlos Fuentealba y cada uno de los compañeros para siempre presentes en nuestras luchas.

Y así como tenemos presente nombre y apellido de nuestros mártires, también ponemos nombre y apellido a los cómplices y ejecutores del modelo de hambre. Fortabat, Blaquier, Perez Companc, Bunge & Borg, Macri, Martinez de Hoz, Cavallo, Mendez, Wall Mart, Coca Cola, Mc Donalds, grupo Clarin, Ford, Monsanto, Cargill son algunos que se siguen beneficiando a costa de la exclusión de las mayorías.

Y estos enemigos de ayer y de hoy potencia su ofensiva cuando ven peligrar sus intereses: Su plan de dolarización de nuestra economía, El armado del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), La imposición de la Reserva Federal norteamericana como Banco Central para todo el continente y de las Fuerzas Armadas de EEUU como organismo de defensa de toda la región.

Por eso ladran cuando los pueblos se levantan, como ocurrió en la Cumbre de las Américas de noviembre de 2005 en Mar del Plata , sepultando el ALCA y dando el puntapié inicial hacia la construcción del proyecto estratégico latinoamericano.

Es por ello que decimos que estamos ante una nueva oportunidad histórica, ante un nuevo momento para avanzar hacia la construcción de una nueva síntesis. En los pliegues de la América de Martí, de Bolivar, de San Martín, del Che, de Tiradentes, de Tupac Amaru, de Artigas, hay lugar para una Cuba que resiste al imperio, para una Venezuela que organiza su revolución, una Bolivia y un Ecuador que recuperan sus raíces emancipatorías, un Brasil que encara un proceso de transformación que termine con la indignidad del hambre, un Uruguay que consolida la unidad del campo popular, una Argentina que reclama la participación y organización popular para lograr la ruptura definitiva con el neoliberalismo. Esta otra América se levanta fundamentalmente desde sus pueblos para construir la patria grande.

Somos conscientes de que años de despojo neoliberal y la falta de políticas más activas para revertir estas consecuencias, nos plantean como jóvenes el compromiso de organizar nuestra fuerza para avanzar en las transformaciones, planteando que existe una Agenda Social Pendiente de la Juventud para disputar con los sectores dominantes, que en nuestro país continúan beneficiándose con esta coyuntura político-económica.

El Modelo de Desarrollo Agropecuario, contempla producciones récord de Comóditties bajo una lógica de Concentración en la Producción en Mega empresas sustentadas a través del sistema financiero Mundial, expulsando a los Pequeños y Medianos Productores.

Los Pueblos Originarios siguen sin el reconocimiento al derecho ancestral de posesión de sus tierras.

Los sectores empresarios comenzaron a producir más, pero con una Mano de Obra cada vez más precarizada en la mayoría de los casos.

La impunidad continúa. Hasta el día de hoy solo tenemos 2 condenados en el marco de los juicios por el Terrorismo de Estado mientras la totalidad de los genocidas siguen procesados sin sentencia, en cárceles vip o caminando libres por la calle.

La impunidad continúa, más de 400 jóvenes apropiados por los genocidas siguen sin conocer su verdadera identidad.

Los sectores mafiosos y autoritarios continúan operando impunemente como en la desaparición de Julio López y en los casos de violencia institucional.

La Educación Pública sufre un des-financiamiento estructural, y la permanencia de la Ley de Educación Superior, que impide romper con la concepción mercantilista en materia educativa.

La injusta distribución de la riqueza sigue generando desigualdades.
La corporación política continúa gobernando en los distintos niveles del Estado.

los dueños del poder siguen generando nuevos método de control social como el PACO principal herramienta de destrucción juvenil.

Que estemos en crisis significa que estamos en un momento de transición donde lo viejo no ha terminado de morir y lo nuevo no ha terminado de nacer. La transición puede devenir hacia la transformación o hacia la restauración del viejo orden. Eso depende de nosotros. He ahí la dimensión de nuestra responsabilidad histórica. Lo cual implica reconocer lo que hemos avanzado.

La anulación de las leyes de obediencia de vida y punto final, la derogación de la Ley Federal de Educación, las recomposiciones salariales, la nueva Corte Suprema de Justicia son resultados de nuestras históricas demandas.

Este reconocimiento nos permite no regalar nuestras luchas y no ver a los hombres aislados como arquitectos individuales de la historia sino como producto de los procesos sociales. También nos permite recuperar la alegría como pueblo. Reconocer que avanzamos es comprender que podemos vencer, que es posible unirnos, que nos reconocemos como sujeto para la transformación, que al pesimismo y la tristeza que nos infunde el imperialismo lo debemos cambiar por la alegría y la felicidad de comprometernos, de lograr nuestras reivindicaciones y de construir día a día nuestros sueños. Debemos ser los protagonistas en esta nueva hora latinoamericana. Y en este sentido decidimos avanzar con pasos firmes. Es por eso que hoy estamos todas estas organizaciones juveniles planteando que existe una Agenda Social Pendiente de la Juventud Argentina, exigiendo la convocatoria a una Paritaria Social Juvenil a partir de la cual el Estado en su conjunto de respuesta a nuestras demandas

POR ESO PEDIMOS LA APERTURA A LA PARITARIA SOCIAL JUVENIL

► Plan Arraigo

► Programa de Primer Empleo

► Programa de recuperación deportiva y cultural

► Asistencia Primaria de Salud (A.P.S.)

► Primera Vivienda joven

► Boleto Obrero-Estudiantil

► Ley Nacional de organización estudiantil (Centros de Estudiantes Secundarios) Plan nacional de inclusión estudiantil

► Derogación y nueva ley de educación universitaria

► Ley de ADN obligatorio cuando se trate de un posible hijo de desaparecidos.

► Ley de prohibición para que ningún genocida ocupe cargo públicos.

► Cárcel común perpetua y efectiva para todos los genocidas.

“forjando el presente, para construir el futuro”

BUENO AIRES 28 DE SEPTIEMBRE 2007

MESA SOCIAL JUVENIL ORGANIZACIONES

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