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III Las implicancias de estas investigaciones respecto al carácter y significado del golpe militar de 1976
[5/05/2006]
Esta línea de investigación sobre la responsabilidad de las empresas en la represión sobre sus propios trabajadores tuvo como hito fundamental la denuncia presentada ante el Juez Baltasar Garzón por parte de la Central de Trabajadores Argentinos en 1998. En dicha presentación se sostenía que existían hechos relevantes “de los cuales surge la existencia de un plan concertado por los grandes grupos económicos y las fuerzas armadas para implementar el terrorismo de estado y el genocidio con el objetivo de disciplinar socialmente a la clase trabajadora.” [1] Basada en
denuncias de los trabajadores y en investigaciones previas de cientistas
sociales, la presentación tuvo el enorme mérito de sintetizar evidencias
fragmentarias sobre distintos casos de complicidad patronal-militar y vincularlos,
poniendo al descubierto un claro patrón de funcionamiento común.
A partir de este aporte decisivo, distintos investigadores y abogados
profundizaron el estudio de los diferentes casos y obtuvieron nuevas evidencias,
la mayor parte de las cuales se discutieron en este artículo, que
justificaron plenamente las aseveraciones de la CTA.
Sin embargo, las evidencias recogidas en esta
línea de investigación no pudieron introducir todavía
un cambio significativo en las visiones predominantes
de la historia argentina, aunque algunos
sucesos recientes comenzaron a impulsar
una cierta revisión de la forma de sistematizar
esta historia. Sobre todo a partir de la crisis
institucional y económica desatada en Diciembre
de 2001, las visiones centradas en la historia
política que tendieron a enfatizar la transición de
la dictadura a la democracia, y el gran cambio
operado en el sistema político comenzaron a ocupar
un segundo plano, mientras que la continuidad
en el modelo económico y social instaurado
por la dictadura comenzó a ocupar el centro de
la escena. Estudiar las líneas de continuidad en
los últimos treinta años (aún sin dejar de resaltar
el fundamental cambio político operado en 1983),
pasó a ser considerado central para comprender
los orígenes de la crisis argentina.
Resulta necesario profundizar esta línea
interpretativa, fundiendo los resultados de las investigaciones
recientes sobre la complicidad patronal-
militar, analizados en el cuerpo principal
del artículo, con las perspectivas analíticas que, desde la economía, analizan las transformaciones estructurales operadas
a partir del golpe militar. [2] Estas visiones sostienen que la política de
desindustrialización, que constituyó la contracara de la valorización financiera,
eje de la economía a partir de las reformas financieras y la
apertura económica instauradas por Martínez de Hoz, no fueron consecuencia
de una crisis endógena del sector industrial. Por el contrario, la
industria evidenció un crecimiento continuo entre 1964 y 1974, que fue
brutalmente interrumpido mediante un cambio radical en la política económica.
El golpe militar implicó, desde esta perspectiva, una “revancha
clasista” a favor del capital y en contra de la clase obrera.
Uniendo las diferentes partes del rompecabezas, puede contemplarse
la dimensión de este cambio estructural. Parte de la revancha consistió
en descabezar al movimiento obrero y torturar, asesinar y desaparecer a
sus representantes y miembros más activos. La evidencia discutida en
este artículo permite reconstruir la forma en que empresas y fuerzas armadas
llevaron a cabo esta tarea. Pero, como pudo evaluar correctamente
Rodolfo Walsh aún desde sus condiciones de clandestinidad en
1977: “Estos hechos [la existencia de campos de concentración, las desapariciones,
asesinatos y torturas sin límite de tiempo], que sacuden la
conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores
sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de
los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica
de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes
sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con
la miseria planificada.” [3]
El segundo y más duradero componente de la revancha clasista consistió
en la implementación de un modo de acumulación que destruyó las
bases del modelo industrial previo, en el cual la relación capital-trabajo
estaba condicionada, en cierta medida, por una necesidad mutua. La instauración
de la valorización financiera como eje central de la economía
argentina independizó permitió a los más grandes grupos económicos
desvincular su suerte de la de los trabajadores, que pasaron a ser considerados
como un costo necesario de se reducido a su mínima expresión
para maximizar su margen de ganancia. Sólo analizando los últimos treinta
años de historia en esta perspectiva puede comprenderse la continuidad
en sus rasgos principales de la política económica aún en los gobiernos
democráticos, sobre todo en términos de redistribución del ingreso desde
los trabajadores hacia el capital. Sólo desde esta perspectiva puede comprenderse
el lugar fundacional que ocupó la represión a los trabajadores
durante la última dictadura, y la mancomunión entre dirigentes empresarios
y fuerzas armadas necesaria para llevarla a cabo.
[1] Ver Presentación
de la Central de
Trabajadores
Argentinos ante el
Juez del Juzgado
Central de instrucción
No. 5 de la
Audiencia General
de Madrid, realizada
en Marzo de 1998.
Los denunciantes
fueron Víctor de
Gennaro, Marta
Olinda Maffei, Víctor
Mendibil, Alberto
José Piccinini, Juan
Carlos Caamaño y
Alberto Morlachetti.
[2] Una interpretación
acabada de los
cambios estructurales
operados a partir
del golpe militar
puede encontrarse
en Eduardo
Basualdo, Estudios
de historia económica
argentina.
Buenos Aires: Siglo
XXI Editores
Argentina, 2006,
capítulo 3 “Instauración
de un nuevo
modo de acumulación
de capital a
partir de la dictadura
militar (1976-1983).
[3] Rodolfo Walsh,
“Carta abierta a la
Junta Militar” con
fecha 24 de Marzo
de 1977. Miembros
de un grupo de
tareas de la Marina
intentó secuestrarlo
al día siguiente de la
distribución de esta
carta, aunque Walsh
se resistió y fue
asesinado durante el
enfrentamiento.
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